Tomamos el vuelo en Shanghai hasta la población en la que se terminara nuestra aventura en China y nos abrirá la puerta hacia un nuevo país, Vietnam.
Llegamos así a Nannning, ya de noche. Aunque no tuvimos tiempo de ver la ciudad (ya que a la mañana siguiente nos íbamos pronto), salimos a cenar y a visitar el mercado nocturno. Y lo menciono, porque de todos los mercados nocturnos que he visto en China, este es el que mas me ha gustado, por lo que si se tiene un poco de tiempo recomiendo visitar. Entre otros manjares, vimos, que no degustamos, tiburón, cocodrilo y perro.
A la mañana siguiente cogimos el autobús que nos llevaría a Vietnam.
Tras unas 3 horas de viaje, con una parada para comer (incluida con el ticket del autobús) llegamos a la frontera, donde te deja el autobús, coges tu equipaje y en unos vehículos más pequeños te llevan primero a realizar los tramites de salida de China ( rellenar un pequeño formulario, enseñar el pasaporte, sello de rigor y listo) y a continuación a la delegación de Vietnam (donde simplemente toman los datos de tu pasaporte y te sellan el visado). Tanto los tramites de salida de China, como los de entrada en Vietnam, como veis, fueron muy sencillos.
Tras esto, que no duraría más de una hora, nos encaminamos a tomar de nuevo el autobús, esta vez, ya en tierra Vietnamita, con destino a Hanoi.



