Emprendemos de nuevo nuestro camino. Esta vez nos dirigimos a Hua Shan, con el objetivo de subir a una de las 5 montañas sagradas del taoismo. Está formada por 5 picos, de los cuales, el más alto es el sur, con una altura de 2154 metros. También es conocida por tener una de las rutas turísticas más peligrosas del mundo.
Así que partimos desde el pie de la montaña, desde el mismo pueblo de Hua Shan. Nos esperan 6 km hasta el pico norte, desde donde salen una serie de senderos que son la única forma de acceder al resto de picos. El camino, aunque es bastante accesible, para alguien que no está acostumbrado a subir un monte (yo misma), es agotador. Los 4 primeros km son “fáciles”. Los otros dos restantes tienen, entre otras cosas, 80 metros de escaleras prácticamente verticales. En la primera parte de la ascensión tardamos unas 5 horas. Tras una parada para comer teníamos que continuar hasta el pico este, donde teníamos intenciones de quedarnos a dormir. Tras una larga caminata de escaleras, escaleras y más escaleras, ya de noche llegamos al hotel donde íbamos a pasar la noche. No tenia ninguna comodidad, pero es el sitio perfecto para levantarnos a la mañana siguiente para ver el amanecer. Dormimos en una habitación de 10, pero únicamente nos encontramos nosotros tres y un chico joven, chino, que llegó un poco más tarde que nosotros. Gracias a su consejo viajaremos a visitar un valle, que no teníamos previsto, y que, según el mismo ha descrito es una de los lugares mas bonitos de china. Ya daré más datos.
Así que partimos desde el pie de la montaña, desde el mismo pueblo de Hua Shan. Nos esperan 6 km hasta el pico norte, desde donde salen una serie de senderos que son la única forma de acceder al resto de picos. El camino, aunque es bastante accesible, para alguien que no está acostumbrado a subir un monte (yo misma), es agotador. Los 4 primeros km son “fáciles”. Los otros dos restantes tienen, entre otras cosas, 80 metros de escaleras prácticamente verticales. En la primera parte de la ascensión tardamos unas 5 horas. Tras una parada para comer teníamos que continuar hasta el pico este, donde teníamos intenciones de quedarnos a dormir. Tras una larga caminata de escaleras, escaleras y más escaleras, ya de noche llegamos al hotel donde íbamos a pasar la noche. No tenia ninguna comodidad, pero es el sitio perfecto para levantarnos a la mañana siguiente para ver el amanecer. Dormimos en una habitación de 10, pero únicamente nos encontramos nosotros tres y un chico joven, chino, que llegó un poco más tarde que nosotros. Gracias a su consejo viajaremos a visitar un valle, que no teníamos previsto, y que, según el mismo ha descrito es una de los lugares mas bonitos de china. Ya daré más datos.
