Tras un largo viaje en autobús,
llegamos a Pokhara. Nuestra sorpresa, nada más llegar y situarnos en
el hotel, es que ha salido grupo para hacer el tour a Tibet. Dos
chicas españolas estaban buscando gente, así que, ya está claro,
nos vamos!!! Pero esto implica que nos necesitan en Kathmandu, ya que
para tramitar los permisos y el visado tienen que tener nuestro
pasaporte original.
Así que, nos vemos obligados (de muy
buena gana) a acortar nuestra estancia aquí.
Apenas hemos estado un día y medio,
por lo que no hemos podido admirar toda la belleza que esconde este
pueblito situado entre montañas.
Únicamente nos hemos dedicado a pasear
por el mismo, pero las opciones son inmensas. Mucha gente llega hasta
aquí para hacer un trekking a los Annapurna. Otra de las opciones es
hacer parapente, rafting... pero lo que sin duda no cuesta nada y
esta a dos pasos, son los paisajes que rodean Pokhara.
