A tan sólo 11 km de Ajmer, se
encuentra la pequeña y tranquila población de Pushkar, que es uno
de los centros sagrados de peregrinaje hindú. Apenas no ha llovido
durante todo el viaje, y llegando a esta ciudad situada en el
desierto nos cayo una espectacular. Truenos, rayos, muchísimo
viento, granizo... media ciudad se quedo encharcada tras el
chaparrón.
| Lago Pushkar |
La ciudad se alza alrededor del lago
Pushkar, núcleo principal de la vida de este lugar y que se
encuentra rodeado por 52 ghats. Los más importantes son el Brahma
Ghat, donde dicen que se baño el propio Brahma, el Ghandi Ghat,
donde se supone esparcieron las cenizas de Ghandi y el Varah Ghat,
donde se apareció Visnú.
Tiene una gran cantidad de templos,
pero el más importante es el templo de Brahma, que se sitúa al
final de su calle principal, y es uno de los pocos que existen en el
mundo. En su interior no se pueden sacar fotografías, y al igual que
en el resto de templos de la ciudad, siempre hay gente realizando
ofrendas o rezando en él.
Para compras Pushkar es un paraíso,
está completamente llena de tiendas de ropa, cuero y productos de
plata.
Lo malo de la ciudad... que es
completamente vegetariana, ni siquiera es posible encontrar huevos!
Al fin, y después de muchos meses
hablando con ella, he coincidido en esta ciudad con otra viajera y
bloguera, Erika. Pasamos el día juntas refrescandonos en la piscina
de su hostal (que no veáis lo que se agradece, que el calor aquí ya
empieza a ser un poco insoportable) y haciendo alguna compra.