miércoles, 16 de mayo de 2012

Últimas ciudades del Rajastan, Pushkar y Jaipur


A tan sólo 11 km de Ajmer, se encuentra la pequeña y tranquila población de Pushkar, que es uno de los centros sagrados de peregrinaje hindú. Apenas no ha llovido durante todo el viaje, y llegando a esta ciudad situada en el desierto nos cayo una espectacular. Truenos, rayos, muchísimo viento, granizo... media ciudad se quedo encharcada tras el chaparrón.

Lago Pushkar
La ciudad se alza alrededor del lago Pushkar, núcleo principal de la vida de este lugar y que se encuentra rodeado por 52 ghats. Los más importantes son el Brahma Ghat, donde dicen que se baño el propio Brahma, el Ghandi Ghat, donde se supone esparcieron las cenizas de Ghandi y el Varah Ghat, donde se apareció Visnú.

Tiene una gran cantidad de templos, pero el más importante es el templo de Brahma, que se sitúa al final de su calle principal, y es uno de los pocos que existen en el mundo. En su interior no se pueden sacar fotografías, y al igual que en el resto de templos de la ciudad, siempre hay gente realizando ofrendas o rezando en él.

Para compras Pushkar es un paraíso, está completamente llena de tiendas de ropa, cuero y productos de plata.
Lo malo de la ciudad... que es completamente vegetariana, ni siquiera es posible encontrar huevos!

Al fin, y después de muchos meses hablando con ella, he coincidido en esta ciudad con otra viajera y bloguera, Erika. Pasamos el día juntas refrescandonos en la piscina de su hostal (que no veáis lo que se agradece, que el calor aquí ya empieza a ser un poco insoportable) y haciendo alguna compra.

sábado, 12 de mayo de 2012

Nueva Delhi


Pitidos, suciedad, más pitidos, perros callejeros, vacas, no se si he dicho pitidos... llegamos a otra gran ciudad. Aunque me decanto siempre más claramente por los pueblos más pequeños, no me podía ir de India sin ver su capital, Delhi.

Jama Masjid
Tras unas 12 horas de autobús, bastante movidito, llegamos a esta gran urbe.
Es increíble lo que cambia una ciudad de las 6 de la mañana a las 11... cuando la gran ciudad despierta se pasa del silencio, al caos, de la soledad, al tumulto que no te deja casi andar. La cantidad de basura queda oculta entre la gente y los puestos callejeros. Los olores empiezan a invadir la calle. El barrio que hemos elegido para dormir es el de Paharganj. Su calle es toda un gran bazar, lleno de tiendas de ropa, lámparas, incienso, té y casi cualquier cosa que uno pueda imaginar.

Fuerte rojo
La ciudad se divide en tres grandes zonas. La nueva Delhi, la plaza Connaught, y la vieja Delhi. Una gran parte de los puntos mas interesantes de esta ciudad se localizan en esta ultima.
El fuerte rojo, que sinceramente y en mi opinión no tiene mucho interés. Para ser patrimonio de la humanidad, está bastante mal conservado, y comparado con otros que hemos visto, deja bastante que desear.
La que no me dejo indiferente fue la mezquita Jama Masjid. Es la más grande de India, la plaza puede llegar a albergar a 25000 personas y su exterior impone grandeza. Desde la torre se tienen muy buenas vistas de la ciudad.

En nueva Delhi, una visita obligada es la tumba de Humayun. Así como el Taj Mahal fue construido por el amor de un emperador a su mujer, esta fue construida por Haji, la esposa principal del emperador mongol Humayun, en su honor. Un edificio armónico, rodeado de varios jardines y la propia tumba de Haji lo componen.

Hay infinidad de cosas que ver en esta ciudad, templos, la puerta de India, jardines, bazares... nosotros nos hemos limitado a lo que más nos apetecía ver. No es lo mismo ser un turista que va de vacaciones una semana, dos o un mes, que llevar ya más de 7 meses de viaje.
Intentamos llevarnos lo mejor de cada lugar, todo sería agobiante. Muchas veces ya hasta se olvida en la “casa provisional” (hotel, hostal, guesthouse o equivalente) la cámara de fotos.
Vives viajando, y eso lo notas cuando una de las cosas que te arranca una sonrisa no es la impresionante mezquita que tienes delante, sino la niña que viene corriendo emocionada a que la saques una foto.

jueves, 10 de mayo de 2012

Mcleod Ganj, sede del gobierno Tibetano en el exilio

En menos de 4 días pasamos de calor y del paisaje desértico a montañas nevadas a pie del Himalaya.


Estamos en Mcleod Ganj, situado a 4 km por encima de Dharamsala, en la provincia de Himal Pradesh en India, en el lugar en el que se encuentra la sede oficial del gobierno en el exilio del Tibet y residencia del Dalai Lama, ni más ni menos.

Mcleod Ganj

La primera sensación al llegar es muy buena, tanto, que casi sin haber visto nada, decidimos quedarnos aquí un par de días más de los previsto para aprovechar y descansar un poco.

En este lugar ya no parece que te encuentres en India. El pueblo es muy pequeño, apenas dos calles principales lo componen. Una gran cantidad de los habitantes de esta población son tibetanos que se encuentran aquí exiliados, por lo que muchas de las tiendas y restaurantes son llevados por ellos.

jueves, 3 de mayo de 2012

Amritsar y el Templo dorado

Tras unas 12 horas de autobús llegamos a Amritsar, población situada en el estado indio de Punjab y muy cercana a Pakistán.
El mayor templo de culto siji se encuentra aquí, el Templo dorado. 

El lugar es mágico. Una pasarela conduce hasta el templo, de dos pisos, que se sitúa en el centro del estanque. En su interior, cuatro monjes emiten los cánticos que llegan a los peregrinos a través de los altavoces. De forma rectangular, es posible rodearlo al son de estos cánticos siguiendo la marea de gente que allí se encuentra.
Al igual que los musulmanes deben peregrinar a la meca al menos una vez en su vida, los sijis deben peregrinar de la misma forma a, como ellos lo conocen, Harmandir Sahib.
Es por esto que todos los días y a todas horas está abarrotado de gente, ya sea haciendo cola para acceder al templo, sentados resguardándose del calor, o bañándose en sus aguas.

Realmente es uno de los templos más bonitos que he visto hasta el momento. El dorado del templo situado en el centro contrasta con los blancos edificios que lo rodean, de la misma forma que los turbantes coloridos de los peregrinos contrastan con los edificios blancos. Es fácil quedarse prendado de este lugar.


miércoles, 2 de mayo de 2012

Bikaner y el templo de Karni Mata


El principal motivo por el que los viajeros llegan hasta esta remota población, es por la cercanía de la misma con el templo Karni Mata.

¿Veis la blanca?
Este templo es conocido por la cantidad de ratas que alberga. El motivo, según cuenta la leyenda es que Karni Mata pidió a Yama, el dios de la muerte, que resucitara al hijo de un narrador. Cuando este se negó, Karni Mata reencarno a todos los narradores muertos en ratas, para que Yama se quedara sin las almas de los humanos.
Así, las ratas son veneradas en este lugar, al que hay que entrar descalzo. Tienen cuencos con leche, cocos y hay quien las trae más comida. No se si sera porque en el momento en que fuimos ya hacia mucho calor en la zona, pero para ser tan veneradas parece que la gran mayoría están a punto de morir. También, parece ser, que hay dos o tres ratas blancas entre la multitud de ratas negras que hay en el templo, y que al que pueda ver una de ellas, le traerá suerte.
Mucha gente peregrina a este templo y no todos tienen la suerte de verla. Nosotros, sin buscarla, estábamos entretenidos sacando fotos a uno de los cuencos de leche repletos de ratas y ella sola se acerco a beber en el mismo. Rápidamente, gran cantidad de hindúes se empezaron a acercar y a señalar a la rata blanca. La habíamos visto!

Interior del fuerte
Los otros puntos interesantes de la ciudad son su fuerte, Junagarh, diferente a los que habíamos visto hasta ahora por el hecho de que este, en lugar de encontrarse edificado en una colina, se construyó a ras del suelo de la ciudad. Con salones muchos más coloridos que en los anteriores, la audio guía llega a cansar un poco.

No hay que perderse tampoco las callejuelas de su casco antiguo, situado junto a la estación de tren, donde se puede ver la vida diaria de la gente de la ciudad.

Poco más que decir de esta población, que esperemos que sea cierto y la rata blanca nos traiga buena suerte!

domingo, 29 de abril de 2012

Jaisalmer, la ciudad dorada del desierto


Mercado callejero
Casi todo el que llega hasta esta remota población es para realizar un safari por el desierto, pero no fue nuestro caso. Llegamos hasta aquí para admirar la belleza de esta ciudad, cuyo color dorado hace que se funda con el imponente desierto de Thar.
Rompiendo la monotonía del paisaje se encuentran mujeres con sharis y hombres con turbantes de vivos colores, que se muestran encantados de entablar conversación con los turistas, sobre todo los vendedores, que siendo temporada baja tienen mas tiempo disponible de lo normal. Así, tomamos un par de chai (té) con dos vendedores muy simpáticos, y nos compramos algún que otro recuerdo.

La arenisca del desierto flota constantemente en el ambiente y el calor, a estas alturas, ya empieza a apretar.
Uno de los principales reclamos de la ciudad es su fuerte, cuyo interior, aún habitado, alberga la ciudad vieja, se alza cercano a el mercado de Bhatia. También se encuentra el palacio Maharaja Mahal, ademas de varios templos jainistas e hindúes. Perderse por sus callejuelas laberínticas es muy fácil, pero no es muy grande, por lo que se puede recorrer fácilmente a pie, acabando, no se como, siempre en la plaza principal.

El problema es que hay mucha gente que vive en el fuerte (el 25% de la población del casco antiguo), y junto con la gran cantidad de restaurantes y hostales que hay por el turismo, deriva en que poco a poco, debido a todo el de agua que en él utilizan y al mal estado de las cañerías, este se está hundiendo. Además el olor que desprenden las cloacas abiertas se hace bastante difícil de soportar en algunos puntos.

Tras dos días, dejamos Jaisalmer para encaminarnos hacia otra ciudad del desierto. Nos espera otro duro camino hasta llegar a Bikaner.

jueves, 26 de abril de 2012

Jodhpur, la caótica ciudad azul


Jodhpur es también conocida como la ciudad azul, debido a la gran cantidad de casas y construcciones pintadas en este color.

En la ciudad antigua, situada en el interior de la muralla, se encuentra la torre del reloj, que surje en el centro del bullicioso mercado de Sadar.

Fuerte de Meherangarh con la ciudad a sus pies
Sin duda, lo más impresionante de esta ciudad es su fuerte. Meherangarh, construido en lo alto de la montaña, se alza imponente dominando toda la ciudad. Formado por patios en diferentes niveles rodeados por palacios, gracias a la audio guía que se incluye en la entrada, es mucho más fácil imaginar como fue la vida antaño en este lugar. Las vistas desde lo alto no tienen desperdicio, la ciudad antigua a sus pies, seguida por la ciudad nueva, que ha crecido más allá de sus murallas.
Y resaltando sobre el fondo desértico puede observarse el palacio que es una parte actual residencia del marajá y por otro lado hotel de lujo.

Saliendo de la muralla se encuentra lo que parece un gran bazar, tanto la calle principal como todas las callejuelas que se sitúan a uno y otro lado están repletas de tiendas de todo tipo. Es un caos andar por aquí intentando que no te pille la moto o el rickshaw o la vaca que viene, procurando no chocarte con la gente que anda de aquí para allá, y todo esto bajo un calor abrasador y con el pitido de los claxon en tu cabeza sonando todo el rato.



En la linea de las ciudades hindúes de caos organizado, ya, poco a poco, y con más esfuerzo que en resto de los países, me voy acostumbrando. A lo que no me acabo de acostumbrar es a la cantidad de basura que hay por todos lados, veremos si con el tiempo lo consigo.